Destruir el Arte.

El Arte es elitista, aburrido y sin sentido, se vende muy por encima de su precio y su sistema de valoración se mide usando críticas básicas como “esos ruidos los podría hacer yo incluso ebrio”, “mi hijo podría diseñar algo así” o el imperdible “no me dice nada, no comunica” muy usado por quienes quieren probar superioridad intelectual y/o pertenecen (o quieren pertenecer) a una escena o circulo en particular, esos que rematan con la frase de bronce “es una mierda” o “eso no es Arte”. De una vez por todas debemos comprender que no se puede catalogar al Arte como algo superior ni asociarlo solo a lo bello y sublime, el “entenderlo” no los hará superiores a los demás.

En este siglo XXI el significado del Arte está siendo constantemente cuestionado y reinventado por artistas, críticos y validado por círculos elitistas, en vez de pasarnos la vida lamentándonos de que todo es un espectáculo de banalidades reservado para privilegiados propongo seriamente que nos unamos y destruyamos el Arte como lo conocemos, la creación trasciende al creador y no nace producto de la técnica ni nos va a mostrar un significado superior o profundo de las cosas sino un contenedor vacío que puede albergar prácticamente lo que sea. El Arte más que buscar la belleza busca el valor.

Nuestra realidad digitalizada está dominada y numerada por sistemas autónomos que ponen un valor a la materialidad que incluso determina quien tiene acceso a qué y por qué, entonces el Arte es ni más ni menos que la producción de valores que no han sido creados, producidos ni apreciados, para lograr esto debemos partir por valorarnos nosotros mismos, el pilar del Arte del futuro es la identidad. Nuestra realidad de valores volátiles e inestables, debemos entendernos a nosotros mismos como seres subjetivos atravesados por millones de líneas temporales en todas direcciones, no como las generaciones anteriores que solo echaban raíces hacia abajo sino horizontalmente, en constante movimiento y creando redes, por lo mismo es imposible que el Arte provenga de un mundo preconcebido sino el resultado de tus valores no existentes en el plano material, una conexión entre identidades y comunidades que nos permitirán luchar contra un mundo lleno de valores con los que no estamos de acuerdo.

Para destruir el Arte como lo conocemos debemos producir valor trabajando de manera colaborativa y liberarlo de su encierro llamado instituciones, de aquellos que le quitan su poder para transformarlo en un bien de consumo exclusivo, necesitamos producir más expresiones de identidad y reconocer valores que no existían.

La creación trasciende al creador.

Agradecimientos a Asco.Media por inspirarme a expresar esto de manera correcta, Dios está muerto, y las instituciones pronto lo estarán.